Tratamiento para hemorroides

Para tratar este padecimiento se recomienda mantener una buena higiene anal, así como no rascar ni frotar las hemorroides para prevenir infecciones. Se aconseja corregir el estreñimiento añadiendo fibra a la dieta: frutas, verduras y pan integral; no comer alimentos sazonados e ingerir bastantes líquidos (pero no bebidas alcohólicas). Al momento de defecar, tiene que realizarse el menor esfuerzo posible, reducir el tiempo de defecación, utilizar papel higiénico suave o limpieza anal mediante baño con agua tibia. En caso de tener diarrea, esta debe atenderse y curarse inmediatamente. Los supositorios y los ungüentos rectales son de escaso valor en el tratamiento de las hemorroides internas, ya que solo tienen efectos de anestesia transitoria.

Si las hemorroides están muy crecidas y salen por el esfínter, se les conoce como prolapsadas y en algunos casos, pueden ser reducibles, de ser así, tienen que ser empujadas al interior del recto mediante presión suave; el paciente se debe acostar y disminuir la prominencia cada vez que sea necesario. Después de la reducción, la inflamación externa desaparecerá. Una vez que hayan sido reducidas, podrán mantenerse en su posición mediante tratamiento.

Si el cuadro es muy agudo, se le puede aplicar compresas empapadas con agua helada y baños de asiento en agua tibia (nunca caliente). Las hemorroides que aparecen después del parto deben evaluarse hasta que haya pasado tiempo suficiente para determinar si persisten o no, en cuyo caso deberán ser tratadas quirúrgicamente.

Las hemorroides que sobresalen al exterior y que son irreducibles, es decir, que no se pueden empujar al interior del recto (trombosadas inflamadas o gangrenadas), deberán tratarse mediante cirugía. La intervención quirúrgica ofrece una solución más rápida para este tipo de hemorroides y la convalecencia es corta.